A todos los nutriólogos, me aventuro a decir que sin excepción, nos ha pasado que al enterarse de nuestra profesión, la gente tiende a hacer la pregunta clásica e insensata "¿Me haces una dieta?". Amablemente respondemos "¡Claro! Sólo que necesito verte en consulta para medirte y pesarte" y contestan con otro clásico e insensato que termina siendo muy molesto "Mido uno setenta y peso como... pues yo creo como unos ochenta". Como si fuéramos a hacerles su dieta en medio de la fiesta.
Lo que todas esas personas desconocen es que decimos "medir y pesar" porque es más fácil que:
"Tengo que hacerte una evaluación antropométrica completa para identificar tu índice de masa corporal, porcentaje de grasa, de masa muscular, de agua, de masa ósea, tu grasa abdominal y visceral, complexión y edad metabólica a partir de variables como talla, peso, perímetro braquial, de cintura, cadera, muñeca, muslo y pantorrilla, anchura de codo, pliegues cutáneos bicipital, tricipital, suprailíaco y subescapular -por mencionar los mínimos indispensables-, o bien, hacer esto con impedancia bioeléctrica. Posteriormente y con base en estas medidas debo calcular tu gasto energético basal y a esto sumarle el efecto termogénico de los alimentos y la actividad física previamente interpretada en porcentaje o factor de AF según el tipo de ejercicio, la intensidad, el tiempo y la frecuencia con que lo realizas. Ya que tenga tu gasto energético total debo compararlo con tus hábitos alimentarios mediante un recordatorio de veinticuatro horas, frecuencia de alimentos y/o más instrumentos similares que me permitirán conocer tu ingesta calórica habitual, el tipo y calidad de macro y micronutrimentos y la periodicidad con que los consumes, así como el número de comidas que realizas en el día y la separación entre cada una de ellas. Para esto también debo conocer tu rutina y el tipo de actividad que desempeñas para establecer si eres sedentario, activo o muy activo, al igual que antecedentes heredofamiliares y personales patológicos y no patológicos, en especial para saber si tomas algún medicamento o si presentas algún síntoma, común o inusual, gastrointestinal, respiratorio, psicológico o de cualquier tipo, además de que debo observar cualquier signo clínico de deficiencia o toxicidad de algún nutrimento que obviamente no vas a mencionar porque no sabes que eso existe. Finalmente puedo hacer un análisis de las causas que provocan alteraciones en cualquiera de tus indicadores y proceder a hacer un plan de alimentación adecuado a tus necesidades y enfocado a tus objetivos que, por cierto, también implica otros cálculos además de tu gasto energético total, como el equilibrio entre macronutrimentos, cantidad de proteína por kilogramo de peso, porcentajes de adecuación y distribución por tiempos de comida, así como la interpretación de eso a preparaciones de alimentos para que sea más sencillo para ti entenderlo y llevarlo a cabo. ¡Ah! y claro, no sin antes tomar en cuenta qué alimentos no te gustan."
Pero sí, no hay problema, seguro todo eso podríamos determinarlo sólo con peso y talla.
No tomen a mal mi agresividad, amigos no nutriólogos, comprendo que es difícil imaginar algo que se desconoce; a todo el mundo le pasa con otras profesiones. Yo, por ejemplo, no sé qué hace un Licenciado en Ciencias Políticas y no por eso cada que veo uno le pregunto: "Oye, ¿me...?". No, en serio, no tengo idea.
Lo importante aquí es que la profesión del nutriólogo cada vez es más conocida y sigue siendo subestimada. No es coincidencia que sea porque pretendemos cambiar algo que las personas ya "saben"; pero si analizamos la situación cabalmente, no saben nada -o pretenden no saber porque es más cómodo-.
Todo está en constante evolución, el mundo dejará de ser inflexible con los nutriólogos y nosotros dejaremos de serlo con el mundo. Confíen y ya no nos pidan dietas en lugares random.
Todo está en constante evolución, el mundo dejará de ser inflexible con los nutriólogos y nosotros dejaremos de serlo con el mundo. Confíen y ya no nos pidan dietas en lugares random.

